un reloj con solera

El reloj de las Tendillas, único en el mundo, con historia y orígenes por muchos desconocidos y por otros olvidados.
pincha aqui para ver más
Yo nací allí, la Judería y su constante olor a pan recién hecho, jazmines y azahares mecieron el comienzo de mis días, después tuve que dejar mi tierra, pero ya no tenía remedio...
Tierras hermosas me dieron la bienvenida, pero la herida era honda y el fantasma de las sensaciones sin fin de mi Córdoba infantil no  ha dejado de abrazarme fuertemente.
Puedo oír ese reloj, era para mi tan habitual como el susurro del viento en las ventanas de mi habitación....siempre me gustó, aunque para aquel entonces no conocía ni de lejos su singularidad, pensaba que así debían de sonar todos los relojes del mundo.
Mi padre nos llevaba a misa cada domingo en la mezquita catedral mientras mi madre preparaba el almuerzo. Solía enseñarnos minuciosamente cada detalle de ésta, cada capilla, cada tumba, cada leyenda....Todos los domingos , el mismo recorrido, igual de fascinante.
Dentro de la torre, creo que en la primera planta había una señora que vendía chucherías, ahora lo pienso y no lo puedo entender....

Bebíamos de esta fuente siempre al salir, yo era la más pequeña y aún siento como mi padre me cogía en volandas para que pudiera hacerlo..
El nos enseñó a fijarnos muy cuidadosamente en cada detalle, en cada piedra...
A disfrutar enormemente de aquello que para otros pasa desapercibido...
Del valor de los orígenes,  y de la sabiduría, esa que siempre empieza por apreciar lo más pequeño, para poder ver en su esplendor la belleza de lo evidente.

Publicar un comentario