La felicidad









La felicidad es ese instante en que el  liviano roce del ala de un hada de alma libre rompe la monocromia emocional de un ser errante.






La felicidad es un estado de ánimo que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada. Tal estado propicia una paz interior, un enfoque del medio positivo, al mismo tiempo que estimula a conseguir nuevas metas. Es definida como una condición interna de satisfacción y alegría.

(Wikipedia)






La felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante

(Antonio Gala)





Cada uno de nosotros está en la tierra para descubrir su propio camino y jamás seremos felices si seguimos  el de otro.
(James van Praagh)


Con la libertad, las flores y la luna ¿ quién no sería perfectamente feliz?
(Oscar Wilde)


Confórmate con tu suerte, es el secreto de la dicha
(Esopo)


Hay quien adquiere la mala costumbre de ser infeliz
(George Eliot)


He cometido el peor pecado que un hombre puede cometer: no he sido feliz
(J. L. Borges)






Si hay algo que se es que nunca sabré nada a cerca de nada con toda seguridad. Soy un ser inseguro por naturaleza, pero hace tiempo que trato de indagar sobre este tema. Lo veo de forma repetitiva en cada sitio que visito, la gente pocas o ninguna vez habla de ella, pero cuando escriben es nexo de almas. 
Está claro, todos la perseguimos pero nadie la encuentra, todos la tocamos pero nadie la posee sino fugazmente, como un lindo rayo de luz que cruza las nubes por un momento, produciendo una belleza indescriptible, como esa nube de risas que se acaba después de un buen rato, dejando tan sólo el hambre de rememorarlo.
Si algo he aprendido es que todos nacemos con ella, somos felices por el simple hecho de abrir los ojos y contemplar lo que nos rodea; nos hace felices el tacto de la madre, su voz, los ruidos que escuchamos....después todo pierde interés porque ya es conocido. Quizá la felicidad sea algo intrínseco al asombro y la curiosidad, que una vez satisfechos a base de conocimiento y experiencia desaparecen, inhabilitándonos para apreciar lo que antes nos emocionaba.



Todos sabemos de personas con indudable éxito profesional, dinero estatus, belleza, inteligencia que acabaron quitándose la vida porque seguramente no soportaban su acuciante desdicha, como último ejemplo de cobardía e inseguridad. Lo tenían todo, muchos incluso la consabida inteligencia necesaria para conocerse a sí mismos, pero eso no sirvió de nada.
Del mismo modo todos conocemos a parias desprovistos de todo en la vida que hicieron lo mismo.
Inteligentes y estúpidos, ricos y pobres, amados y despreciados. 
¿Es la felicidad algo que se puede poseer?
¿O es ella la que nos posee, sea cual sea nuestra valía o nuestra falta de ella?






¿Puede el que no tiene nada, ni cultura, ni inteligencia ser digno de sus ratos de felicidad con la misma asiduidad que aquellos que tanto se enorgullecen de ella?
Creo que la felicidad no es la misma cosa para todos, de hecho creo que cada uno ha creado la suya propia, seguramente condicionada a algún logro personal. 
La felicidad es una forma de ver la vida, inocente, desde abajo sin pretensiones, reservada para aquel que no la busca, para aquel que la procura en los demás, para aquel que cuando de vez en cuando la roza, la sepa contemplar.





Es para todos, como el sol, como la luna y las estrellas, todos estamos bajo ellos pero sólo los ven quienes los quieren mirar.



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