Sólo nos separan las palabras....






Conocer es ver, vivir, pensar, sentir, soñar, llorar y existir. 

El conocimiento es un proceso interior que busca concordancia con lo que nos rodea. No hay iluminación gratuita ni sabiduría que se nutra tan sólo de lo aprendido sin procesar con el corazón los datos analizados por el cerebro.









La rama de la ciencia que estudia el conocimiento es la epistemología, o teoría del conocimiento. La teoría del conocimiento estudia las posibles formas de relación entre el sujeto y el objeto. Se trata por tanto del estudio de la función del entendimiento propia de la persona.
(Wikipedia)

A menudo si pensamos en el conocimiento, el saber, creemos que forzosamente hemos de separarlo de la sabiduría...esa que no se ciñe a los fríos datos, sino que abarca también su contexto. ¿no influye en el científico su voluntad, su curiosidad, su casi enfermiza en ocasiones ambición....? ¿no son estos sentimientos humanos que influyen en las empíricas ecuaciones que manan de sus cerebros en estado de ebriedad los que encienden la chispa de la luz que derraman? ¿Acaso no son las dudas incontenibles que arrojan sus descubrimientos las que acucian sus prolíficas mentes en busca de más datos que atesorar?
Sentimientos, corazones y mentes...nada hay por separado, nada se sostiene sin el soporte que dio lugar a sus orígenes.



¿Qué es la vida sino una efervescencia? ¿qué sino un duelo incontenido, una esperanza, una quimera, un sueño desbocado, una ilusión?


Sin embargo, a lo largo de los siglos hemos creído más en lo fríamente aprendido que en nuestras propias conclusiones, o incluso nos abstuvimos de buscarlas, rompiendo el equilibrio entre la cálida intuición humana y los fríos e impersonales datos, olvidando para qué necesitamos la sabiduría y usando nuestro conocimiento para progresar en logros y guerras particulares y en derribar puentes y matar mansos.
Olvidamos nuestro objetivo colectivo en la vida y lo sacrificamos como cordero por el de cada uno, usando todo el conocimiento de que somos capaces en avanzar destruyendo todo lo que se interpone a nuestros deseos, incluso nuestro propio planeta y con el a nosotros mismos. 







Nacimos para construir puentes, puentes sobre las cosas que nos separan, las distancias e incomprensiones, las fronteras, religiones, ideologías y desesperanzas. 

Somos uno solo, sólo nos separan las palabras.





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