El verdadero rostro de los secretos...





"El arte es la mentira que nos permite comprender la verdad"
(Pablo Ruiz Picasso)






Llevo mucho tiempo leyendo a cerca de la aparente necesidad de sufrir para aprender, como si el conocimiento fuera la panacea y el sufrimiento la única divisa capaz de comprarla.
Nadie quiere permanecer necio toda la vida, el conocimiento de lo que somos y lo que nos rodea es la mayor satisfacción humana, pero...¿hay que sufrir para llegar a tocarlo? ¿hay que sangrar lágrimas de espanto?¿es necio todo aquel que vive una vida cómoda o más o menos feliz?
Entonces, según esta idea tan traída y llevada, tan respetada y aceptada....la felicidad se corresponde con la estupidez, el infortunio a la inteligencia.....


En absoluto, la simplicidad del pensamiento conduce indefectiblemente a la verdad.
Es preciso, por supuesto, un esfuerzo para asimilar conceptos por otros conquistados, pero es preciso también un enamoramiento de éstos, un acto de amor para que la mente para el hijo del conocimiento. Pero el amor es incierto, a veces alto vuelo y a veces bajo despeñadero..... los acariciados datos  pueden no seducirnos, pueden ser falsos, podrían ser amantes inciertos....Entonces no habrá descendencia alguna, no hay conocimiento ni sabiduría, tan sólo un estéril campo de datos amontonados y yermos.




Es verdad que si lo que nos seduce es caminar el camino nunca andado, explorar nuevos pagos, navegar en solitario los tempestuosos mares del descubrimiento o, incluso como esos héroes más arrojados que algún día se sumergen en sus propios adentros....ese resultará un camino arduo, un largo sufrimiento..... puede que incluso naufraguemos, puede que buscar nuevos amores entre los ángeles excomulgados de los infiernos nos lleve a un conocimiento más interesante, puede incluso que acabemos descubriendo el verdadero rostro de los secretos......


Puede que nos convirtamos al fin en el convidado de piedra, aquel  privilegiado que ya espere eternamente ser servido, aquel que conozca todos los caminos y haya amado a todos los amantes, aquel convidado de piedra sin más nada que buscar....sin más reto con que retarse.


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