Los siete ángeles.






Niño de alma triste y piel de piedra, que andas descalzo sin quien te mire ni te proeja, andas descalzo entre fusiles de odio oscuro que disparan negra ira entre las cejas.....niño descalzo, niño de piedra, que tiemblas sin abrigo ni queja, que miras mi vida como si mirases la dura piedra que el negro azar arrojó contra tu blanca cara de cruel belleza.



Y mi alma pasa a tu lado un día y otro día........ y una llaga y otra herida abierta...... y te mira de soslayo y te siente y te ignora acurrucando tu imagen de llanto sereno, de mirada quieta en lo más profundo de mi implacable ser de sonrisa  negra..¿cómo pude?¿cómo puedo, como puedo seguir sonriendo, si siento amontonadas en mi alma tu sonrisa queda, tu mirada callada, tu boquita de breve verdad muerta....?


Y las cosas se mueven, el tiempo pasa, todo sucede, los siete ángeles con sus siete copas envenenadas esperan su turno y sonríes, caminas, amas, lloras.....vives....Vives la vida como si no hubiera más nada, como si no sintieras que existe.....ese sueño que se escapa, la caja que robaste a Pandora y abriste.







Y está la maldad más flaca y más ingrávida habitando mis entrañas viejas, está acomodada en mis manos abiertas, en mis ojos templados,. Está enterrada junto a mis sueños, a mis altos ideales defendidos y abandonados, está la maldad de la caja.... enterrada, a dos metros bajo tierra junto a mi corazón errado, a mi sonrisa muerta....






¿Cómo puedo seguir sonriendo si siento amontonada en mi alma tu sonrisa queda, tu mirada callada, tu boquita de breve verdad muerta....?
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