Caer para volar...





Y visto mi brisa de ángel, de nada entre las nadas, de vacío imperfecto y de negra estampa...Porque la vanidad de la imagen es el hueco de la esfera, es la grieta en el sujeto, la sima del entendimiento. La vanidad es la vida hueca y sin espacio para la esperanza.




Subida sobre el color del negro imponente, sobre las alas del cuervo que vuela la noche que las estrellas no enciende, sobre el viento de carbón hirviente...
Aire de muerte..
Subida sobre la más húmeda zanja de apagadas paredes hablo mis ideas oscuras a la vida que muerde, se las regalo, es la penitencia por mis males crueles, esperando que mi zanja se cierre sobre mi cabeza de loca soñadora y mis sienes.



Y hablo palabras de urgente calma serena, de negras esperanzas huecas, para callar el roce de mis pesadas cadenas.. Y vuela mi negra alma a lo más alto para mirar como frío extraño al mundo que siempre se aleja, paso a paso por el camino del ruido que sé donde lleva.



¿Dónde la luz, cuando mis ojos se ciegan?
¿Dónde el camino si conozco donde termina la espera?

Cuando la vida oscurece sus días sólo hay un paso que dar, el que todo lo amansa, el que todo lo olvida, el que disuelve en una flor el oscuro mirar y bebe sus pétalos de brillo sin prisa... Escucha su canción de despertar sin razones, sin motivos, sin caminos ni zanjas, ese que sabe romper todos los eslabones torcidos con el aroma de la tosca hermosura olvidada.



 Cuando la vida oscurece los rayos del sol y los tamiza y los hace cenizas de nada, el alma sabe volar los sueños de las hadas, sabe trepar los tallos frágiles como las ondas del agua sobre la tersa superficie inmaculada...Cuando está triste el alma es cuando aprende a planear junto a la luna enamorada, sobre su halo, bajo su estampa.



Y es entonces cuando la paz del que ya no ambiciona nada porque lo perdió todo se vuelve rocío de alba y por fin brilla acariciado por los  cálidos dedos del primer rayo de sol tras la negra madrugada...



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