La noche..







Y el alba cae en la noche oscura, 
 de nuevo la luz manchada de sombras, 
de nuevo la duda...


Y el alba de la esperanza se desliza,  
tiene miedo..
Se desvanece, el alba se esconde...
La luz primera se hace postrera, 
 la salida, severa cancela,
y mis ojos sin oficio, morada de noches.. 


Vuela mi luna con vestido ámbar,
 la noche...
La sabe volar sobre las nubes, 
 y entre las almenas tristes de los siglos deformes...
y nada las horas tersas de terciopelo persa 
reflejada en el río, junto a murallas y torres...
Entre los arcos del río,  
cosiendo mis dudas, bordando suspiros,  
zurciendo mil nombres...

Y el Triunfo del Arcángel te da la mano, 
la campana de la torre te habla bajo, 
y los geranios floridos te hacen una alfombra 
rosada y tierna con sus propias manos. 

Mi luna negra.. ¿Porqué te asomas? 
Mi luna nueva... no me abandonas, 
me dices nanas cuando temo sombras 
que no quiero oír de madrugada sola..

Y el alba cae en la noche oscura, 
de nuevo la luz manchada de sombras, 
de nuevo la duda..



Tu voz, mi luna, es el aroma de los azahares muertos, 
que me invade en la puerta del Perdón,  
y lo pido y no lo encuentro, 
ya no lo merece mi corazón...


Y el vuelo del ave primeriza  
es ahora agónico aleteo, 
es llanto mi sonrisa, 
 y negra techumbre mi lucero...


Los grises perfectos e imperfectos  
danzan a la par la cercana cadencia 
de los desacompasados lamentos, 
 como negros agujeros vacíos,  
como negros gritos...
 quietos.


Manada de lobos sedientos...
sin agua ni sorbos de almas 
sin vida ni sombra de vida...
manada de solitarios, 
manada de sin caricias...
muertos. 

Déjame vivir la luz del día, 
la del rocío que brilla y el alma pura, 
no quiero tu noche fría, 
ni tu vacío que no acaba nunca. 

Y el alba cae en la noche oscura, 
 de nuevo la luz manchada de sombras, 
de nuevo la duda 
manchada de auroras. 


Ernesto Castillejo Ramos

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