Sígueme...




Vino un sueño a molestarme mientras mis ojos abiertos paseaban mi alma errada por mil lomas suicidas de paisajes secretos que algún arcángel dorado tallara con su cincel de fuego sobre la carne dócil de mis párpados cerrados...


Y vino el sueño sin nombre a pasearse sobre las lomas de mis ojos vencidos y cansados, por los valles secretos de los mundos inexistentes y bien modelados, vino cantando sombras fúnebres que abrazan frías mis brazos helados, templándolos... 
Y vino el sueño de repente a posarse sobre mis dudas diurnas y mis ilusiones de años...

Abre tus ojos de ser durmiente
cierra la puerta tras de tus pasos,
sígueme de cerca sin perderte
entre las hebras enredadas 
de los pasos falsos

Y mil pasillos tiene tu mente
para que extravíes tu razones sin amo...
Sígueme, no puedes perderte...
 si me sigues te habrás encontrado.

Porque tú eres el miembro extraviado e inconsciente 
de un cuerpo descabezado..
 Siempre en vigilia y siempre olvidado...

Por eso jamás sabrás quién eres,
 jamás te lo has preguntado
y jamás podrás olvidarlo...

Ven, sígueme...cierra la puerta tras de tus pasos, no mires atrás, no tengas miedo y no dejes de ternerlo porque la vida atrás se ha quedado. Mira ahora, mira si no me crees las caras doloridas de esos pobres afanados que tratan de despertar tu sueño eterno y finado...mira pues cómo  ya no pueden, cómo están lejos...allá en otros sueños, donde jamas podrás tocarlos...Y esa vida que conocías y te cansaba, esa vida que tantos problemas y tantas quejas te había dado, tantas dudas y dolores... ya es lejos, y tú perdida por seguir tras de mis pasos.... 



Y vi una luz...
era tu cara,
vi tu cara...
que era mi luz.
Una noche errada,
que no es nada,
una noche errada
 es mi cruz.


Siento ahora el despertar del sueño de las falsas palabras, esas palabras que desenredan las pegajosas sombras del pasado, dejando blancura de luces confusas,  resplandecientes y deslumbrantes como divinos faros...Se abre el espacio más negro de parte a parte dejando ante mis ojos de recién nacida sorpresa eterna, tantos corazones abiertos, tantos intentos fallidos pero no abandonados... y multitud de  quereres que flotan sobre los escombros podridos de los odios cansados...

Y vi una luz...
que era tu cara,
y vi tu cara...
que era mi luz.
Era una falsa noche errada,
 que no era nada,
una noche errada
 es mi luz.
Sólo un sueño
que no presagia nada,
sólo un sueño 
que es mi cruz...
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