Cajones ordenados

Esse Imaginaria





Y ya no descansó más su cansancio cansada de esperar su espera.
 Y voló como pajarillo prodigioso, 
como ave primeriza, 
como aliento en la tarde cálida y terca,
 como risa.

Tomó el camino del virgen y blanco horizonte en la mañana, rodeado de dorados y amarillos y violetas... 
Tomó el camino de la palabra infinita, libre a los oídos de cualquiera. 
Se marchó...
Se marchó sin dar un paso, y se quedó  sentada en las cajitas de los corazones que en el mismo circo de siempre la esperan.





Vuelo, caricias falsas,

 vuelo lejos y fuera.

 No soy caballo de feria, 

no encajo en tu roll, 
no me pierdo
 en tal laberinto simple 
que vez a vez engaña al corazón. 
Y vuelo sin el cuerpo alzar, no lo necesito para explorar cada circunvolución de su candor.

Agudos hocicos inclinados sobre la tierra hambrienta, mirando ensimismados el único futuro que con seguridad abrirá sus brazos para cobijar tu tan estrecho y frío rubor.


Vuelo, lejos, 

vuelo cerca, 
y alzo veloz mi alma
 sobre los tejados de los sueños
 que ya nadie sueña,
 en sus ordenados y oscuros 
cajones olvidados...
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