Igualdad

El prado de Proserpina




¿Ves que igual que tu espejo, mi espejo se asombra? 
¿Que en igualdad para los dos se mecen las albas?
¿Que a cada luz se opone una sombra?
   ¿Ves que amamos los dos como nadie ama? 


Ves quizá el viento atravesar las injusticias,
 como la daga asesina cruza 
el corazón de un infante;
 y ves, notas,  como noto yo misma, 
que los dos morimos sin que importe a nadie.

Nadie es más que nadie. Nadie merece pisar deseos ni lágrimas, y nadie en el trono de la servidumbre merece postrarse. Porque los lados de la verdad somos dos, siendo sin embargo uno sólo en el abrazo de jade.

Si tu sudor se parece al mío 
y el mío necesitas para el viaje...
  si tu vejez y la mía caminan juntas
 en pos del mismo horizonte, 
por qué entonces tú recibes más, 
por qué yo merezco menos 
por el mismo traje?


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