Alcázar de arena y fango

El prado de Proserpina


El pasado quedó atrás, 
igual de atrás que quedará 
este presente al rememorarlo... 

Black and White fashion Photography






Muy atrás, dicen, tal que el futuro que pisando fuerte alcanzar no podrá algún diablo por más que urda sus complejas diabluras de flamas imperecederas... Consumido pues queda en su alcázar de fría arena, cuando olvidado las esquinas de la memoria aún torciera; más no vi nunca persona, animal o sobrenatural brujo condenado, capaz de adelantarse al presente que presto se amontona en alguna duna perdida junto a todo lo terminado... 

Carreras no valen,

 y no son pudientes
 para este menester
 los hechizos ni las plegarias
 de los mansos. 

El pasado es la algamasa a veces hermosa y a veces horrenda, pero siempre fuerte, donde los pies se clavan hondo mientras los aromas venideros, revolotean locos las arriesgadas azoteas de los días prometidos, que sobrevuelan los gorriones tordos... 


Si hermoso, dulce; 

si triste y salado, charco,
 pero además barrizal profundo
 sobre el que igualmente firme pisan 
los poderosos pies que impulsan 
 a los ángeles alados,
 y los pájaros bellos,
 cuando esbozan sus altos vuelos 
en los arriesgados alféizares, 
 con primerizos saltos... 

Vuele pues sobre las cornisas del alcázar de lo acabado quien hoy llore, y también vuele alto quien haya antaño ya llorado; vuelen confundidos por sus rincones los diablos a los cielos inmensos que sostiene el atlas y vuelen igualmente los añorantes, por querer ser siempre amados.


El pasado quedó atrás, 

igual de atrás que quedará 
este presente al rememorarlo... 

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