El Vellocino de oro















Y en tus tiernos e inocentes ojitos se estrella la más dura visión de la realidad ¡Este es el mundo, pequeño! una enorme extensión de miseria.... nada, nada y más nada más allá.....toda para ti, toda para que la puedas disfrutar











 Tendrás deshechos y basura para buscar, cosas rotas para que intentes sin éxito hacerlas funcionar, chatarra peligrosa y maloliente para que enfermes sin remedio y sin medicinas para sanar. Puede que un día encuentres algo que alguien te quiera comprar y con ese dinero, es posible que comas ricas cosas ya viejas, de las que otros disfrutan hasta la saciedad.





Luego, algún día sabrás que aún más lejos de horizontes y horizontes de deshechos se encuentra un mundo mejor, un mundo donde los niños son niños y los hombres balsas de amor. Irás tras él, como otros que ilusionados fueron en su pos, sacrificarás raíces, cariños, padres, hermanos y hasta el amor.




 Pero ¡ insensato! no existe ese mundo perfecto , aquel otro lo pueblan hombres que temen que sus oros los derrita el color de tu piel. Colocarán vallas electrificadas, soldados armados de rabia y desesperanzas custodiarán sus puertas, tienen miedo de que tu raza enturbie de basura sus imperios. Si consigues entrar, creerás haber logrado tocar el Vellocino de oro pero muy pronto verás que esta gente se come la basura y vive sobre sus propios despojos.



 Si, niño sin voz, puede que tengamos grandes casas pero en cambio encerramos nuestros corazones en estrechas celdas de plata para que nunca les de la luz del sol.





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