La vereda







La vida es una senda sin rumbo, tu tienes un norte, ella no sabe de ninguno, te lleva en volandas por sus veredas, sus montañas y sus prados, no pregunta si es lo que esperas ni reconoce que se ha equivocado. Algunos esperan en sus manos vencidos y decepcionados que algo de fuera corrija el camino ya errado. Esos necios mueren tarde ya por nadie recordados, ni su norte ni su gente saben quienes fueron ni por quienes amados.






Es difícil conseguir ser dueño y capitán en el barco de la vida, yo mismo se con certeza que me dejo llevar por los acontecimientos, los deseos y las necesidades de los demás, siempre en primer plano..... Quiero tomar el control, pero no tengo fuerzas ni voluntad para anteponer mis metas a la de los otros.
¿Es tan fácil salir de esto?
¿Qué se puede esperar de una vida de planes rotos y de sueños olvidados?
¿Es esto la sensatez o la simple y negra  rendición?










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