El tesoro..... la dulce sonrisa....



Había una vez una ciudad erguida sobre el violeta del arcoíris más oscuro e imperfecto, que servía de mágico techo al valle de las almas perdidas....





Y esa vez había en sus casas y sus calles miles y cientos de rostros grises y cautivos de la búsqueda del tesoro de la vida, cautivos de la búsqueda para la que todos nacieron, la del perdido tesoro de la dulce sonrisa....Todos buscaron afanados y encorvados, bajo los muebles, sobre los tejados, buscaron en los bolsillos de los mendigos y en los cajones abandonados.....en los pasamanos de las regias escaleras de los 
imposibles palacios, entre las viejas monedas escondidas y en el brillo de los ojos más hermosos y adorados.......Pero nada había, el tesoro de la vida seguía oculto bajo el interminable y desesperado llanto.....



-Madre, es difícil para mis piernas inexpertas escalar las empinadas montañas de esta dura ciudad perdida entre las espesas brumas negras y grises, de olores a muerte temprana y a alegrías olvidadas y perdidas....Es tan alta la cumbre por escalar......es tan alta esa cumbre que yace hundida y olvidada... es, madre esta vereda tan dolorosa y altiva ....  esconde el secreto y se yergue empinada sobre montañas de lumbres de tiernos huesos encendidas....es muy alta, madre......... demasiado para mis delgadas fuerzas extinguidas......



Escalar las veredas de la ciudad perdida en busca de la felicidad lejana e incierta se llevó todas mis fuerzas para enterrarlas en algún profundo agujero y allí quedan junto a mis anhelos desatados, mis lápices negros de dibujar universos dorados y mis interminables te quieros jamás escuchados........ Buscando la felicidad perdida entre estas calles despierto, buscando la cordura entre mis pensamientos impares caigo al ocaso rendida, buscando nadas.......trepando, trepando....perdida..buscando el más grande tesoro, el de las gemas más escasas y valiosas....el ansiado tesoro de la suave risa despeinada...





-Hija, ya la ciudad perdida  fue hallada y no lo supiste, la ciudad ya no tiene sus calles empinadas,  porque es perdida la esperanza para quienes buscan encontrarla escondida, recibirla regalada, para los que esperan hallar la alegría ya no hay nada........



-.No está en los reflejos de las perdidas pupilas que pasean su anhelo....... entre las calles intrincadas, en lo más alto de su cumbre sin nombre.... jamás hubo cumbre, jamás hubo escondite, porque la sonrisa que buscas nace en otra parte.........allá donde sólo los castigados y nobles corazones de los precipitados ángeles conocen...
-¿Dónde madre, dónde puedo encontrar el vuelo de una blanca sonrisa posada sobre mi aliento, dónde sino en un lugar desierto aún no hallado, en un cofre robado......entre los pliegues de los ropajes de la gente, en las esquinas de estas calles sin dueño.....? 


-Dime niña, ¿porqué sonríe el solitario? dime si puedes ¿porqué lo hace el hombre que siente dolor, porqué el que vive sin nada recogiendo tus quejas interminables?......... Dime, cariño ¿dónde encuentra el pobre su alegría sin nada en las sucias palmas de sus vacías manos, nada con que poder fabricar alegrías, con sólo el  blanco frío y la negra hambre?



-Un hombre no encuentra la alegría, mi niña, un hombre no busca la sonrisa en el rostro de nadie......un hombre, hija mía, sabe fabricarla ladrillo a ladrillo de nada sobre nada con la masa de su propia sangre.....Sabe construir castillos de risas con ladrillos de lágrimas....el hombre, hija mía es el cofre del tesoro, dentro de él reside la cumbre de la vida, dentro de sus ojos está el universo sin paredes de inmaculadas fachadas infinitas. 
Tu decides qué fabricas con tus cuitas, montañas de quejas vacías o tesoros de luces ingrávidas de transparente reflejo y de vida inagotable, de olor a sal marina y vuelo blanco de ángel..... para regalar, para echar a volar en un vuelo perfecto y rasante sobre las sombras más oscuras iluminando almas perdidas, alimentando hambres......



Tu decides, mi niña...fabricas milagros volátiles y perfectos o buscas para siempre lo inencontrable, mueres la vida eterna de la pérdida, la espera y la búsqueda o naces de tu claro aliento para planear siempre como alto vuelo de ángel blanco enamorado de la vida liviana, sobre las lejanas brumas que convertirán en mieles el roce inmaculado de tus blandas alas, bajo los profundos hoyos subterráneos que el brillo de tus ojos abrirán al infinito cielo de reflejos perfectos e impalpables....beberás lágrimas saladas que tu alma de secreta belleza trastocará en furtivos brillos bajo tus párpados de seda, en sonrisas claras que cantan alocadas trovas a la luz jamás hallada, jamás perdida, a la pura luz de tu alma bella.



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