Creí estar en mi cuarto...



Territorio de escritores
4º reto



Hoy he despertado y olía a niñez, a esos días de dedos impregnados en caramelo y goma de borrar, de la de nata...
No sé porqué, ha sido un despertar desorientado en el tiempo y el espacio, pude aspirar aquellos primeros días de babis blancos y prisas mañaneras...esas en las que mi madre me ponía nerviosa y deprisa el babi de mi hermana mientras yo protestaba porque tenía una mancha de tinta que no se quitaba...Pero ella no me escuchaba la siempre dulce mami ya tiraba apresurada de mi mano camino del colegio, aquel colegio cuya proximidad me hacía temblar las piernas, "La Maternal"...Uff, qué tiempos...!!
 Se fueron, las prisas y el babi manchado de tinta de mi hermana, mi casa, mi hermana, mi hermano, mi padre...me fui yo misma, y la casa quedó sola o habitada por extraños que quizá escuchen en sus noches nuestras risas y nuestros llantos...Se fue la vida misma que habitaba aquellas manos pegajosas y mis juegos en la terraza en las horas de la siesta a cuarenta y tres grados a la sombra..



-¡ Ni una voz más alta que la otra..!!
Advertía mi padre para que guardásemos respetuoso silencio en aquellas sagradas horas, y si escuchaba entre los rotos silencios nuestras risillas escandalosas, irrumpía presuroso en el cuarto donde jugábamos, amenazante y serio con el cinturón en la mano..Aquel gesto grave,  aquel porte de guardia civil reconvertido en administrativo por siempre apresurado...
-¡Me habéis despertado...!!
Nos mostraba la hebilla y nos cubría el cuerpo con las almohadas desparramadas a las que azotaba una y otra vez iracundo y exagerado, mientras los hermanos reíamos aliviados y divertidos en escandalosa  connivencia con nuestro padre adorado. 
Se fueron aquellos días y esta mañana, por un segundo, regresaron...


Pasaron los años, los hijos crecieron, los padres menguaron....
Aquellas tardes de siesta se convirtieron en noches de azahares blancos, de pandillas y amigos de fiestas, estudios, y amores errados...



Ferias, baile, toros y caballos, museos, retiros y paseos siempre acompañados... entre rosas y jazmines e inciensos intensos, como aires de profundo embrujo perfumados que poseían entre sus manos los desbocados corazones aún no estrenados...Campanas profundas resonando en los altos cielos turquesa y azabache, murallas y torres de tantos cientos de años...






Todo aquello volvió esta mañana que desorientada creí estar en mi cuarto...Se fueron aquellos días y esta mañana, por un segundo, regresaron...



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